martes, 12 de marzo de 2013

Teatro romano de Zaragoza.

El Teatro romano de Caesaraugusta es un teatro de la época romana construido en la primera mitad del siglo I d.C. (gobiernos de Tiberio y Claudio) en Caesar Augusta, actual Zaragoza. Tenía capacidad para unos seis mil espectadores y seguía el modelo del Teatro Marcelo de Roma. Estuvo en uso hasta el siglo III en que sus materiales fueron reaprovechados para construir murallas y otras edificaciones. En 1974 unas prospecciones arqueológicas lo sacaron a la luz y actualmente se puede visitar en el marco del Museo del Teatro de Caesaraugusta. El 8 de octubre de 2001 fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento.

Historia.

La construcción del teatro romano de Caesaraugusta dio inicio a comienzos del siglo I d.C. en la época del emperador romano Tiberio, y sus obras finalizaron bajo el gobierno del emperador Claudio, a mediados del primer siglo de nuestra era. Su extensión era de 7.000 metros cuadrados (106 metros de diámetro) y tenía capacidad para albergar unos 6.000 espectadores, lo que le convirtió en uno de los más grandes de la Hispania romana.



Al contrario que otros teatros, que usaron desniveles en el terreno, el edificio se construyó en terreno plano usando opus caementicium, a imitación del Teatro de Marcelo de Roma, con una estructura de anillos concéntricos y muros radiales entre ellos que se disponen formando una cavea o gradas que fueron recubiertas por losas de mármol, al igual que la orchestra.
La fachada fue decorada con sillares de opus quadratum, presentando una altura al exterior de tres pisos y veintidós metros. Poseía un singular acceso independiente desde la puerta central de la fachada hasta la orchestra de trazado perpendicular a las tablas o scena y que recorría como un eje el teatro para uso de las autoridades, que accedían así directamente a los escaños reservados a ellos en el semicírculo orquestal. Este exclusivo acceso se puede observar también en los teatros de Turín o Minturno —si bien es único entre los de la Hispania romana— y puede deberse a la variedad de espectáculos, no solo dramáticos, que se celebraban en él.


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viernes, 8 de marzo de 2013

Teatro romano de Mérida.

El Teatro romano de Mérida es una construcción promovida por el cónsul Marco Vipsanio Agripa , en la ciudad romana de Augusta Emerita, actual Mérida, España. Según fecha inscrita en el propio teatro su construcción se produjo en los años 16 a 15 a. C.
El teatro ha sufrido varias remodelaciones, la más importante, a finales del siglo I o principios del siglo II, posiblemente en época del emperador Trajano, cuando se levantó la actual fachada o frente de escena, y otra en época de Constantino entre los años 330 y 340, introduciéndose nuevos elementos arquitectónicos-decorativos y construyéndose una calzada que rodea el monumento. Tras el abandono propiciado por el cristianismo a causa de la inmoralidad del teatro, éste se abandona y cubre de tierra, quedando solamente visible la zona superior del graderío (summa cavea). La imaginación popular la denominó "Las Siete Sillas", donde según la tradición se sentaron en ella diversos reyes moros para decidir los destinos de la ciudad. Es además desde 2007, uno de los 12 Tesoros de España.

                                                                         Enclave. 

Teatro ubicado en el conjunto arqueológico de Mérida que es uno de los principales y más extensos conjuntos arqueológicos de España. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993 por la UNESCO el teatro se localizaba dentro de la ciudad romana en una situación períferica de la misma, junto a la muralla; apoyándose parte del graderío en el gran Cerro de San Albín.




Estructura

Levantado siguiendo fielmente las reglas de los tratados de Vitrubio, muestra semejanzas con los teatros de Dugga (Túnez), Orange (Francia) y Pompeya (Italia). El edificio responde a un modelo típicamente romano, ya establecido anteriormente en las construcciones de Pompeya y Roma, siendo el diámetro de su cavea de unos 86 metros.
Graderío
Está compuesto esencialmente de un graderío (cávea) semicircular, con capacidad en su momento para 6.000 espectadores, divididos en tres zonas: macavea (22 filas de graderio), media (5 filas) y summa, esta última muy deteriorada en la actualidad.
La parte inferior en la que se situaban las clases sociales más acomodadas, está excavada y sustentada en la propia pendiente del terreno, sin soportes artificiales, según la tradición griega y al igual que otros teatros enclavados en España. Esta parte se subdivide en cinco sectores radiales (cunei) delimitados por escaleras para la circulación y, a nivel horizontal, por un corredor (praecintio) que lo separa de las graderías superiores, sustentadas por un complejo sistema de arcos y bóvedas de cañón. En el graderío los romanos se aseguraron de que hubiera muchos pasillos y vías por las que evacuar a la gente en caso de incendio, que en esa época era frecuente.



Orchestra
El lugar de máxima preferencia era la orchestra, espacio semicircular pavimentado de mármoles blancos y azulados. Aquí en tres gradas, originalmente de mármol, se colocaban los asientos móviles de los senadores y las máximas autoridades que acudían a los espectáculos teatrales. La orchestra quedaba separada del graderío por un antepecho de mármol, del cual se conserva un fragmento.
Escenario

Imagen del escenario del teatro.
El proscenio rectangular, el escenario o pulpitum y por último el frontal de la escena (scaenae frons), constituyen la vista más espectacular y característica del teatro, tiene 7,5 m de anchura, 63 de longitud y 17,5 de altura total, está formado por dos cuerpos de columnas de orden corintio con basamentos y cornisas de mármol, adornado con esculturas en los espacios entre columnas y en él se abren tres puertas, una central llamada valva regia y dos laterales llamadas valvae hospitalia. Se aprecian fuertes retranqueos en la disposición de los sillares, en concordancia con el dinamismo estructural y compositivo de la escena. Se desconoce como fue el frente escénico original, ya que el actual parece ser que fue construido en época de Trajano.
Un dato curioso sobre este teatro es que no hace falta micrófono para hablar porque el diseño del teatro amplifica el sonido.



Uso actual

Además de ser el monumento más visitado de la ciudad, desde 1933 alberga el desarrollo del Festival de Teatro Clásico de Mérida con lo cual recupera su función original y trasciende el mero ornamento.







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martes, 5 de marzo de 2013

Corral de Comedias de Almagro.


El Corral de Comedias de Almagro se sitúa en la Plaza Mayor de esta población Manchega.
Declarado Monumento Nacional el 4 de marzo de 1955, mantiene la estructura original de los Corrales de Comedias del s. XVII y es el único completo de esa época, probablemente porque siempre continuó con el uso continuado de mesón.
Hoy por hoy constituye el único ejemplo de teatro íntegramente conservado en el mundo de los correspondientes a esta tipología de teatro; que se dio tanto en la España del XVII como en la Inglaterra de la época (Teatro Isabelino; véanse segunda y tercera entradas de este blog ).
A raíz de la Popularidad del Festival de Teatro Clásico de Almagro y del Corral de Comedias, desde 1994 y en nueva sede se encuentra en Almagro el Museo Nacional del Teatro, con la historia y evolución del teatro en España.

Estructura


Se trata de un patio rodeado de 54 pies rectos de madera de color almagre (arcilla rojiza que da nombre a la población de Almagro). Estas apoyan sobre basas de piedra para proteger a éstos de la humedad. Posee dos pisos con aposentos y ganchos para colocar el toldo que protegía a los espectadores en las horas de sol; así como los de las velas o candiles de aceite. En el patio hay un pozo situado a la entrada donde debía estar la alojería para surtir de refresco a los espectadores.

Entre la puerta de la calle y el patio se encuentra un zaguán empedrado, como lo está toda la planta, de pequeños cantos rodados, luciendo el del zaguán la Cruz de Calatrava. En él había instalado un mesón que funcionaba regularmente hubiera o no representación. En su parte izquierda hubo un fuego manchego y en una de sus pajeras apareció la baraja fechada en 1725. Desde el mismo se abría una cancela de madera que comunicaba directamente con el patio.
En los dos laterales se completaban con estrados o gradas que eran ocupados por comerciantes, militares, funcionarios, gente de un nivel social más elevado que en el resto del patio que sólo podía ser ocupado por gente llana y al que se llamaría Patio de los Mosqueteros. "...concurren en ellos con su capa, espada y daga y todos se llaman caballeros, hasta los zapateros, y éstos son los que deciden si la comedia es buena o mala; y a causa de que la silban o aplauden, son llamados Mosqueteros, de suerte que la fama y opinión de estos poetas depende dellos..."
Los aposentos privados estaba situados en los laterales del escenario y se alquilaban sólo a familias nobles, por un periodo determinado de tiempo. Las tupidas celosías permitían ver sin ser vistos. Poseían accesos independientes del resto del edificio para mantener el anonimato de sus ocupantes.
La cazuela era el lugar desde donde veían la representación las mujeres. Así lo exigía la estricta moral de aquella época. Estaba situado enfrente del escenario, en la primera planta del edificio. Los accesos eran independientes del patio y corredores, y comunicaban con la entrada mediante una o varias escaleras. El corredor situado encima de la cazuela lo ocupaban habitualmente las instituciones, tanto civiles como eclesiásticas.
Los corredores laterales estaban entre la cazuela y los aposentos privados. Se dividían en estancias que se alquilaban a familias. Son los antecedentes del palco.
El escenario, el lugar donde se representaba, está situado en la parte opuesta de la entrada y detrás se encuentran los camerinos. La pared del fondo cuenta en su parte superior con un corredor de tres balcones de barandilla que asoman a la escena, y en el lado derecho la puerta de acceso a los cómicos. Bajo el entarimado está el foso, donde se alojaba la compañía con todos sus enseres.
El recinto cuenta con un aforo de unas trescientas personas.



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jueves, 14 de febrero de 2013

Biblioteca de Alejandría.


La ciudad fue fundada por Alejandro Magno y construida por su antigua guardia personal. Alejandro estimuló el respeto por las culturas extrañas y una búsqueda sin prejuicios del conocimiento. La opresión y el miedo al saber han arrasado casi todos los recuerdos de la antigua Alejandría. 

La mayor maravilla de Alejandría era su biblioteca y su correspondiente museo (en sentido literal, una institución dedicada a las especialidades de las Nueve Musas).

De esta biblioteca legendaria lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo y olvidado del Serapeo, el anexo de la biblioteca, primitivamente un templo que fue reconsagrado al conocimiento. Unos pocos estantes enmohecidos pueden ser sus únicos restos físicos. Sin embargo, este lugar fue en su época el cerebro y la gloria de la mayor ciudad del planeta, el primer auténtico instituto de investigación de la historia del mundo. Los eruditos de la biblioteca estudiaban el Cosmos entero, (Cosmos es una palabra griega que significa el orden del universo). Es en cierto modo lo opuesto a Caos. Presupone el carácter profundamente interrelacionado de todas las cosas. Inspira admiración ante la intrincada y sutil construcción del universo.

Había en la biblioteca una comunidad de eruditos que exploraban la física, la literatura, la medicina, la astronomía, la geografía, la filosofía, las matemáticas, la biología y la ingeniería. La ciencia y la erudición habían llegado a su edad adulta. El genio florecía en aquellas salas. La Biblioteca de Alejandría es el lugar donde los hombres reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento del mundo.

El núcleo de la biblioteca era su colección de libros. Los organizadores escudriñaron todas las culturas y lenguajes del mundo. Enviaban agentes al exterior para comprar bibliotecas. Los buques de comercio que arribaban a Alejandría eran registrados por la policía, y no en busca de contrabando, sino de libros. Los rollos eran confiscados, copiados y devueltos luego a sus propietarios. Es difícil de estimar el número preciso de libros, pero parece probable que la biblioteca contuviera medio millón de volúmenes, cada uno de ellos un rollo de papiro escrito a mano.

-¿Qué destino tuvieron todos estos libros?.

La civilización clásica que los creó acabó desintegrándose y la biblioteca fue destruida deliberadamente. Sólo sobrevivió una pequeña fracción de sus obras junto con unos pocos y patéticos fragmentos dispersos. Y qué tentadores son estos restos y fragmentos. Sabemos por ejemplo que en los estantes de la biblioteca había una obra del astrónomo Aristarco de Samos quien sostenía que la Tierra es uno de los planetas, que orbita el Sol como ellos, y que las estrellas están a una enorme distancia de nosotros.



Cada una de estas conclusiones es totalmente correcta, pero tuvimos que esperar casi dos mil años para redescubrirlas. Si multiplicamos por cien mil nuestra sensación de privación por la pérdida de esta obra de Aristarco empezaremos a apreciar la grandeza de los logros de la civilización clásica y la tragedia de su destrucción.

Imaginemos los misterios que podríamos resolver sobre nuestro pasado si dispusiéramos de una tarjeta de lector para la Biblioteca de Alejandría. Sabemos que había una historia del mundo en tres volúmenes, perdida actualmente, de un sacerdote babilonio llamado Beroso. El primer volumen se ocupaba del intervalo desde la Creación hasta el Diluvio un período al cual atribuyó una duración de 432.000 años, es decir cien veces más que la cronología del Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento ha llegado hasta nosotros principalmente a través de las traducciones griegas hechas en la Biblioteca de Alejandría.



Alejandria era la mayor ciudad que el mundo occidental había visto jamás. Gente de todas las naciones llegaban allí para vivir, comerciar, aprender. En un día cualquiera sus puertos estaban atiborrados de mercaderes, estudiosos y turistas. Era una ciudad donde griegos, egipcios, árabes, sirios, hebreos, persas, nubios, fenicios, italianos, galos e íberos intercambiaban mercancías e ideas. Fue probablemente allí donde la palabra cosmopolita consiguió tener un sentido auténtico: ciudadano, no de una sola nación, sino del Cosmos. Ser un ciudadano del Cosmos... La vasta población de la ciudad no tenía la menor idea de los grandes descubrimientos que tenían lugar dentro de la Biblioteca. Los nuevos descubrimientos no fueron explicados ni popularizados.
La ciencia no fascinó nunca la imaginación de la multitud. No hubo contrapeso al estancamiento, al pesimismo, a la entrega más abyecta al misticismo. Cuando al final de todo, la chusma se presentó para quemar la Biblioteca no había nadie capaz de detenerla.




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martes, 12 de febrero de 2013

Anfiteatro de Itálica.


Basta con cruzar la verja que separa a la ciudad de Trajano del pueblo de Santiponce para hacernos una idea de lo que allí un dia hubo. Basta con cerrar los ojos y dejar que una mágica máquina del riempo nos traslade a tiempos pretéritos para poder ver el majestuoso Anfiteatro, el mas grande de los construidos en Hispania, y el tercero en magnitud de todo el imperio romano.






Y lo veríamos ahí, frente a nuestros ojos, cual augusto coliseo, que tuvo capacidad en su día para 25.000 espectadores. Se celebraban en él los grandes espectáculos de sangre; luchas de gladiadores a muerte, enfrentamientos reales para representar guerras bélicas, y en el caso de Itálica incluso la representación de batallas navales en su foso central.

Si abrimos los ojos, y volvemos al s XXI, podremos ver sus ruinas, tantas y tantas veces maltratadas por el paso de los siglos. Y podremos contemplar, sobrecogidos, la grandiosidad que aún posee, pese a lo poco de él que el tiempo nos ha legado.

Sus piedras, utilizadas ya desde la época árabe, yacen hoy como base de la que es símbolo y emblema de Sevilla, el alminar de la antigua mezquita árabe, hoy campanario de la Catedral. La universalmente conocida Giralda.

Sus cimientos se hunden 15 metros bajo el subsuelo. Y hundidos en el, los sillares traidos de la ciudad de Itálica, como vestigios ocultos de la historia que los romanos nos dejaron.

Vestigios ocultos como los que reposan en el lecho del Guadalquivir, los muros del Anfiteatro, que fueron destrozados en su totalidad para construir un dique que protegiera a los pueblos adyacentes y a la propia ciudad de Sevilla de las crecidas del río. Podría no haber quedado ni rastro del edificio en aquel entonces, pero la reciedumbre de sus muros lo salvaron de desaparecer por completo.

No sé si podríamos considerar expolio la destrucción del Anfiteatro de Itálica con fines meramente utilitarios. No se si, de poderse considerar expolio, el término alcanzaría a definir el patrimonio que perdimos, tan salvajemente destrozado, en años en los que el arte que había perdurado en pie durante siglos fuera borrado por la mano del hombre, arrebatándole al tiempo algo que ni él mismo y su fuerza fueron capaces de borrar aun hoy día, casi 2000 años después.


Características arquitectónicas.


Con una capacidad de 25.000 espectadores y unas medidas totales de 156 x 134 m, disponía de tres niveles de graderío. Bajo el nivel del antiguo suelo de madera del anfiteatro había un foso de servicio para los diferentes espectáculos de gladiadores, denominados munus gladiatorum y luchas contra fieras, llamadas venationes.
El graderío (cavea)  estaba dividido en tres secciones, la ima, media y summa cavea, separadas por unos pasillos anulares denominados praecinctiones. La primera, la ima cavea, disponía de 6 gradas, con 8 puertas de acceso, y estaba reservada a una clase dirigente. La segunda, la media cavea, estaba destinada a la población más humilde, tenía 12 gradas y 14 puertas de acceso. La summa cavea, cubierta por un toldo, estaba reservada solamente para albergar a niños y mujeres.
El anfiteatro contaba además con varias salas dedicadas al culto de Némesis y de Dea Caelestis.



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viernes, 14 de diciembre de 2012

El Teatro Olímpico de Vicenza

Toca realizar un viaje hasta las últimas décadas del siglo XVI y nos ubicaremos en la región del Véneto, en Italia. Nos vamos hasta la ciudad de Vicenza, donde vivió Andrea de Pietro della Gondola, más conocido como Andrea Palladio, quien dejó en ese lugar la que sería su mejor obra, una joyita de la arquitectura que, reproduciendo los cánones más clásicos de la antigüedad greco-romana, sienta no obstante las bases arquitectónicas de la edificación moderna.
Palladio deja constancia de esa especie de tratado sobre el diseño de edificios en su última obra, el Teatro Olímpico, inspirado en los teatros clásicos y llevada a cabo hacia el final del Renacimiento italiano, concretamente a partir de 1580, justo el año en que moría el proyectista, cuyo trazado hubo de ser llevado a término por su alumno más aventajado, Vicenzo Scamozzi, quien en algunos aspectos llegó incluso a mejorar el diseño de su maestro.

No obstante, la magnífica concepción del espacio y la perspectiva es producto del peritaje de Andrea Palladio, en un teatro cuya grandiosidad deja embelesado a quien lo contempla que, no obstante, es víctima del engaño del arquitecto, quien recurrió a la técnica del trampantojo para conseguir una profundidad en el escenario que supera con creces los poco más de cuatro metros que posee en realidad.
Aún así debemos hacer justicia al magnífico trabajo que se aprecia en el que sería el primer teatro cerrado del mundo, con un proscenio espectacular que reproduce un arco triunfal en honor a Hércules. Más allá, las cinco vías de Tebas sobre un telón firmado ya por Scamozzi.






Aquí encontrarás más información sobre El Teatro Olímpico.

Teatro ¨The Globe¨


El teatro The Globe fue el lugar donde el célebre escritor William Shakespeare, (conocido como el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal) representaba muchas de las comedias y tragedias escritas en su madurez.


La creación del teatro The Globe se encuentra enmarcada en el surgimiento de la legislación inglesa que regulaba la actividad teatral y la profesionalización de la carrera del actor. Tradicionalmente las obras dramáticas se representaban en los patios interiores de las posadas, que resultaban inadecuados debido a las limitaciones de espacio y a la falta de condiciones higiénicas, que solían generar graves desórdenes. Por ello, se fueron construyendo teatros fijos en las afueras de la ciudad, para evitar problemas con el Ayuntamiento de Londres. Entre ellos se encuentran: The Theatre, The Curtain, The Rose, The Swan y The Globe.

Sus comienzos
El teatro The Globe fue  construido en 1599 por Peter Street, a orillas del río Támesis se cree que era un polígono de aproximadamente 30 metros de diámetro, este tamaño permitía el ingreso de un total de 3351 espectadores.
El escenario era un rectángulo que sobresalía de la circunferencia de la construcción e invadía el sector del proscenio, medía aproximadamente 13 metros de ancho por 8 metros de profundidad y un metro y medio de altura.
Tenía dos trampillas a través de donde se llegaba al escenario por la parte inferior del mismo. La parte de abajo del escenario era conocida como el infierno y por allí aparecían y desaparecían personajes sobrenaturales. Las columnas que se encontraban sobre el escenario sostenían el techo en donde se encontraba otra trampilla desde la cual colgaban personajes divinos provenientes del cielo.
El The Globe era una construcción sin techo para la parte del proscenio, lo cual impedía las presentaciones los días lluviosos, por esta razón, y a causa del frío del invierno, el teatro solo funcionaba durante el verano  mientras durara la luz del día.
Sus reconstrucciones
En 1613 un incendio destruyó las instalaciones del teatro, sin embargo fue inmediatamente reconstruido en 1614 y demolido en 1644 bajo las sombras del renacido puritanismo inglés que condenaba las presentaciones teatrales de la época isabelina.

En el año 1997 el teatro volvió a abrir sus puertas bajo el nombre de Shakespeare's Globe Theatre respetando las formas de la antigua construcción. El recinto se encuentra a unos 200 metros del sitio en donde abrió sus puertas por primera vez. Al igual que el original solo se exponen obras teatrales durante la estación del verano, pero a diferencia de ese, solo tiene capacidad para unas 1500 personas. La principal razón por la que se construyó el Shakespeare’s Globe fue para entretener a la gente y para explorar a Shakespeare y sus contemporáneos en escena. Consta de tres empresas; “The Globe Theatre“, que cuenta con artistas internacionales profesionales que representan obras teatrales en verano; el “Globe Education“, que trabaja con estudiantes de todas las edades analizando los guiones de Shakespeare en relación al escenario para el que fueron escritos; y la “Shakespeare’s Globe Exhibition“, que es la mayor exhibición dedicada al escritor y sus contemporáneos.

Cuando no hay función, los actores hacen visitas guiadas, y justo debajo del teatro se encuentra el Underglobe, donde se muestra el trabajo y la vida de Shakespeare.

http://historiageneral.com/2012/03/19/the-globe-expresion-del-teatro-isabelino/ (Si falla el enlace)